Emprendimientos Creativos – una perspectiva posmoderna

La denominada “economía creativa” pone de manifiesto el impacto económico de actividades empresariales basadas en bienes culturales o creativos. Sin embargo, con pocas excepciones, es un sector que no ha sido muy estudiado por los economistas y especialistas en análisis organizacional, tanto para la administración de las empresas como para la creación de las mismas.

Asimismo, los expertos en marketing de consumo coinciden en sus observaciones sobre  nuevos “consumidores”, afectando directamente a las empresas y a la forma en que estas se vinculan con sus clientes. La tecnología, la globalización y las tendencias socio-culturales son protagonistas de estos cambios.

Los nuevos escenarios de consumo de bienes y servicios, los nuevos espacios para la creación de bienes culturales, las facilidades de creación colectiva, la accesibilidad de tecnologías y recursos, la nueva temporalidad, etc., generan también oportunidades para nuevos modelos de negocios. La hipótesis de este trabajo final se basa en la mirada posmoderna a estos nuevos modelos de negocios, abordados desde el emprendedorismo.

Si bien es presumible calificar  de “posmoderno” a los nuevos hábitos y tendencias de consumo, resulta interesante “descubrir” si existen practicas de la organización que puedan describirse como posmodernas, o si existe una identidad o cultura posmoderna en estos emprendimientos.

| Cultura organizacional, emprendedorismo, industrias culturales… ¿y posmodernismo?

| ¿Sociedad Posmoderna,  sociedad de Consumo?

| Industrias Culturales 2.0

| ¿Cultura organizacional Posmoderna?  | Emprendimientos Creativos Locales

| Algunas reflexiones


El trabajo de basa en el estudio de material teorico, analisis y observacion de negocios (emprendimientos) y entrevistas a referentes. El mismo fue realizado en Marzo 2009, como trabajo final (de Eugenia Campos) para el  POSGRADO INTERNACIONAL GESTIÓN Y POLÍTICA EN CULTURA Y COMUNICACIÓN FLACSO.

Coordinador académico: Luis Alberto Quevedo / Coordinador Ejecutivo: Jorge Cremonte / Coordinadora Comunicación: Silvina Gorsky / Tutor: Darío Sztajnszrajber

“Emprendimientos Creativos – una perspectiva posmoderna”

Existen numerosas teóricas, críticas y  buenas prácticas relacionadas a  la organización de empresas, y también las hay, aunque en menor medida, relacionadas a la creación y gestión de nuevas empresas (emprendedorismo).

Gestionar y emprender son competencias distintas (si lo vemos desde la mirada de quien realiza la acción) y son prácticas organizacionales distintas (y hasta complementarias).

El ciclo de vida de la empresa/emprendimiento, la estructura y  cultura del mismo (especialmente su líder, su gente y  capacidad de adaptación) componen su  perfil emprendedor. Una muy buena práctica de gestión para empresas ya establecidas, seguramente no sea recomendable para una empresa que recién se inicia. De la misma forma que un estilo de conducción que ayudo a una empresa a iniciarse, probablemente quede obsoleto en la medida que la misma crece.

¿Cómo afecta esta distinción a las industrias culturales?

Este perfil de empresas  contribuyen tanto al desarrollo económico como a la creación de valores, es decir, impactan en la economía y  como un vehículo de identidad cultural. Sin embargo, los investigadores o expertos en ciencias de la administración / economía, no han estudiado el sector lo suficiente.

A pesar de esfuerzos realizados para evaluar la importancia cuantitativa del complejo de las industrias culturales, todavía quedan serios problemas de medición. Tampoco contamos con material de estudio y/o investigación específicos del sector, como ser casos de empresas de este perfil o mejores prácticas de la gestión (a pesar de contar con referentes locales de distintas disciplinas).

A nivel formación, se observa una incipiente oferta para gestores culturales, necesaria para la profesionalización del sector y el desarrollo de prácticas más sostenibles. También existe una variada y amplia oferta técnica para sectores específicos (cine, diseño audiovisual, indumentaria, etc). Sin embargo no se observa una oferta formativa para quienes desean emprender  un proyecto (con fines de lucro) basados en bienes culturales o creativos.

No se identifican iniciativas dirigidas a “entrenar” a los creativos/creadores para el diseño y puesta en marcha de sus proyectos autónomos. Carecemos de materias vinculadas al desarrollo de competencias emprendedoras  y/o centros de emprendimientos  en las facultades de artes, diseño y/o disciplinas de estos sectores.

Algunos pensamientos en relación a la importancia del lenguaje y al desarrollo de competencias emprendedoras, por un especialista en “coaching” y psicología.

Las conversaciones influyen en la percepción del entorno. Entendemos y nos entienden desde nuestro propio marco de referencia. El lenguaje genera acciones y resultados que mueven a la gente (emprendedor) de su lugar, cambia paradigmas y compromete a modificar acciones. El lenguaje es un instrumento que vehiculiza contenidos, información que expresa, que transmite, que comunica, es ACCIÓN, genera situaciones, transforma realidades, crea el mundo en que vivimos, nos pone obstáculos o nos libera de ellos.

Como coaches y profesionales de la psicología debemos no sólo entrenar,  informar sino formar capacitando a los emprendedores para que se observen mejor a sí mismos, amplíen sus posibilidades, aumenten su capacidad de aprendizaje, actúen de un modo más efectivo, se preparen y adapten a un mundo en constante cambio y sepan cómo proyectarse mejor hacia el futuro (a veces bastante incierto). Seamos partícipes activos en la formación de los emprendedores como seres humanos, futuros profesionales generadores de nuevas realidades y flexibles al cambio; con el fin de que encuentren nuevos marcos de referencia a partir de los cuales pensar y actuar más efectiva, eficaz y eficientemente. Ojalá podamos transmitirles la importancia de que aprendan a generar para sí mismos y para las personas con las que trabajan, un espacio ético basado en el respeto mutuo, el compromiso, la confianza y la legitimidad de las diferencias, en congruencia con sus valores y principios.

Los que realmente llegan son los que están enseñando a su gente el EMPOWERMENT, los que están dando piedra libre al espíritu humano, los que apoyados en la confianza y el compromiso están todos los días aprendiendo a dar poder de decisión a las personas para SER responsables (hábiles para generar respuestas, creíbles, confiables), a comprometerse y a coordinar acciones comprometidas al servicio de una visión suficientemente poderosa a la cual valga la pena dedicarse.

María Marta Franco. Coach y Psicóloga (ha participado en programas de apoyo a emprendedores)

Las iniciativas existentes de apoyo a emprendedores (públicas, privadas y con intervención de organismos de cooperación internacional en varios casos),  suelen incentivar los sectores  tecnológicos y/o de alto crecimiento, ignorando o desconociendo el potencial de este sector. Organismos internacionales como UNESCO ponen de manifiesto la importancia de las industrias culturales, en un contexto de protección de la diversidad cultural (ante un escenario de alto riesgo de invasión cultural por la globalización). En este sentido, la creación de empresas del sector, promueven la diversidad de producciones culturales.

Asimismo, casi como una excepción para el ámbito público, el Reino Unido  ha desarrollado políticas públicas específicas del sector desde hace muchos años, y hoy cuenta con el mayor índice de impacto socio-económico de este perfil de empresas y registros e investigaciones del sector. También cuenta con iniciativas especificas de fomento a la creación de empresas del sector.

Cabe destacar que la Ciudad de Buenos puso en marcha desde hace unos años en forma pionera en América Latina, una iniciativa de apoyo a las industrias culturales (Creativas), con especial énfasis en el desarrollo emprendedor[1], y la Secretaria de Cultura de Nación dispone de una Dirección de Acción Federal e Industrias Culturales. Sin embargo a la fecha no contamos con una política de estado integral, federal, con continuidad (a largo plazo) y con recursos (inversión) significativos para el desarrollo del sector.

Es decir, aquellos productores, creadores, diseñadores que desean  emprender se encuentran ante un doble desafío: enfrentar las oportunidades y amenazas propias del sector (que analizaremos mas adelante) y abordar la gestión empresarial en base a la propia experiencia y capacidad de autoaprendizaje.

¿… y el Posmodernismo?

El posmodernismo nos presenta una perspectiva muy interesante para analizar ciertos  cambios sociales y culturales en esta era “globalizada”, que, como analizaremos en este trabajo, generan (¡y demandan!) nuevas experiencias de producción, consumo y circulación de bienes culturales.

Si bien resulta presumible calificar  de “posmodernos” a los nuevos hábitos y tendencias de consumo, resulta interesante “descubrir” si existen practicas de la organización que puedan describirse como posmodernas, o si existe una identidad o cultura posmoderna en estos emprendimientos.  Estos  interrogantes serán el foco de análisis del presente trabajo.

[1] Programa IncuBA  (dentro del CMD-Centro Metropolitano de Diseño), una “incubadora”  dirigida a emprendedores del sector, brindando oficinas y un plan de apoyo a la gestión empresarial. Cabe mencionar que me desempeñe durante 4 años (2004 a 2008) como coordinadora del mismo.

“Emprendimientos Creativos – una perspectiva posmoderna”

¿Qué  cambios sociales y culturales plantea una mirada  posmoderna?

A pesar de ciertas imprecisiones y de la existencia de distintas “versiones” o “ramas” del posmodernismo, distintos autores parecen coincidir  que estamos frente a un mundo veloz, caótico, de realidades parciales y subjetivas, con un esteticismo generalizado de la existencia y  con “raíces en movimiento”.

Estamos frente a una “era del pos-deber”, según Lipovetsky. Una ética que proclama el derecho individual a la autonomía, a la felicidad y a la realización personal. Una ética con un compromiso débil, efímero, con valores que no interfieren con la libertad individual.

Podríamos pensar el posmodernismo desde los siguientes valores (Gervilla):

  • Relativismo (desencanto de la razón y  pérdida del fundamento) pluralismo, diversidad, escepticismo, secularización, fragmentación, pensamiento débil, etc.
  • Presente (Incredulidad de los grandes relatos y la disolución del sentido de la historia) liberación, desconfianza, agnosticismo, humor, lo cotidiano.
  • Esteticismo y la fragmentación moral: Afectividad, placer, narcisismo, novedad.
“la historia no tiene un significado prefijado; el pasado es solo lo que interpretamos que sea”.

Thomas Jay Oord

Se observa un desplazamiento del universalismo y de las grandes historias de la modernidad, dando lugar a una multitud de de “pequeñas historias” heterogéneas y locales (Lyotard). No hay una historia única, hay imágenes del pasado propuestas desde diversos puntos de vista (Vattimo).

Este pluralismo, según Harvey, tiene que ver con la transformación en la sensibilidad y formación de discursos: todos los grupos tienen derecho a hablar por sí mismo, con su propia voz, y que esta sea aceptada como autentica y legitima. Existe una comprensión por la diferencia y la otredad.

La experiencia del presente se vuelve poderosa y abrumadoramente vivida y material, cargada de intensidad. Obsesión por apariencias (y perdida de profundidad) según Harvey. Nos enfrentamos a una sociedad de la comunicación generalizada “massmedia”. Una sociedad no más transparente o iluminada, sino más compleja y caótica en opinión de Vattimo.

Hablamos de una cultura de “fugacidad inmediata” (Spokoiny), promotora de cambios de socialización y nuevas realidades virtuales. El autor sostiene que los constantes cambios  en los patrones del consumidor promueven una multiplicidad de ofertas. A su vez, se  privilegian los canales masivos e impersonales y redes tecnológicas, cambiando los patrones de asociación y socialización de los grupos humanos, las modalidades del trabajo y el entendimiento de una realidad virtual.

Martín Barbero nos presenta una nueva concepción de la identidad: “Entender esta transformación en la cultura nos está exigiendo asumir que identidad significa e implica hoy dos dimensiones diametralmente distintas, y hasta ahora radicalmente opuestas. Hasta hace muy poco decir identidad era hablar de raíces, de  territorio, y de tiempo largo, de memoria simbólicamente densa. De eso y solamente de eso estaba hecha la identidad. Pero decir identidad hoy implica también –si no queremos condenarla al limbo de una tradición desconectada de las mutaciones perceptivas y expresivas del presente- hablar de redes, y de flujos, de migraciones y movilidades, de instantaneidad y desanclaje. Antropólogos ingleses han expresado esa nueva identidad a través de la espléndida imagen de moving roots, raíces móviles, o mejor de raíces en movimiento”.

¿Sociedad Posmoderna,  sociedad de Consumo?

Resulta evidente observar el vínculo entre los cambios socio-culturales y su rol económico en la sociedad.  Algunos autores plantean casi como sinónimos  la sociedad posmoderna y  la sociedad de  consumo. Se habla de la “sociedad pos industrial” (Jameson), con  innovaciones en el consumo y el “desuso planificado” como  principal desafío.

Innovaciones en el ámbito del consumo:

  • Movilización de la moda en los mercados masivos (virtudes de instantaneidad y de lo desechable).
  • Desplazamiento del consumo de mercancías hacia el consumo de servicios

Esta  “compresión espacio-temporal” supone aceleraciones paralelas en el intercambio y el consumo. Las consecuencias más relevantes son la acentuación de la volatilidad y transitoriedad de los productos, de  las técnicas de producción, de los  procesos y de las prácticas establecidas.

“.. hay un modo en el que el posmodernismo replica o reproduce – refuerza- la lógica del capitalismo consumista, la cuestión más significante es si hay también un modo en el que se resiste a esa lógica”. Jameson

Un planteo muy crítico sobre la “vulnerabilidad ante el mercado” de estas nuevas oportunidades  “populares y democráticas” es el planteado por Harvey. El autor destaca  una característica posmoderna que es “la minimización de la autoridad del productor cultural”, donde  el mismo crea meras materias primas (fragmentos y elementos), y deja  a los consumidores la posibilidad de recombinar aquellos elementos a su manera.  Esta característica democrática de definir los valores culturales se produce, según el autor, al precio de una cierta incoherencia o vulnerabilidad a la manipulación por parte del mercado masivo.

Stephen Brown observa una actitud aun más activa de parte de los consumidores, que él denomina “producción y consumo reverso”. Los consumidores son activos en la producción del significado, del marketing y del consumo. Planteando una aproximación abierta y ambigua del marketing, que deja espacio para la participación de la imaginación del usuario.

Según el autor la retrospección es otra característica del marketing posmoderno: “retro-marketing” y “yester-manía”.

El marketing como disciplina empresarial, quizás sea la más sensible a estas innovaciones del consumo. Según se aprecia  en el “New marketing manifesto” de John Grant, el marketing posmoderno “trata a las marcas como ideas vivientes, es incorregiblemente emprendedor, favorece el cambio al conservadorismo, es conducido por los ”insights” no el análisis y es humanista más que científico”.

Sexto sentido, deconstrucción y… gastronomía molecular

Un caso interesantísimo que conjuga ciencia, creatividad, servicios gastronómicos y una  verdadera experiencia de consumo posmoderna, es elBulli.

Este restauran español  recibe entre 1 a 2 millones de reservas para un cupo limitado de 8000 comensales por temporada. Se toman 6 meses en el diseño de platos para una única temporada (¡los platos NO se repiten en otras temporadas!). En la voz de su fundador, Adria Ferra, se busca “transformar el comer en una experiencia que trasciende el comer”.Según sus propios conceptos creativos, “sexto sentido” se refiere a introducir emociones como la ironía, la provocación, el sentido del humor y recuerdos de la infancia. Deconstrucción” es un método que consiste en disgregar cada uno de los elementos de un plato y someterlos a modificación de textura y temperatura. Logrando por ejemplo, que los platos cambian su forma (cambian de estado) y el comensal debe consumirlo rápido.

Placer, novedad, instantaneidad, obsolescencia programada, participación, pluralismo y sobre todo, una experiencia que pudo haber inspirado a Harvey en sus observaciones sobre el perfil del consumo posmoderno. También encontramos la presencia de premisas posmodernas a la hora de gestionar estos servicios.

ElBulli restauran (síntesis de nuestra filosofía)

  • La cocina es un lenguaje mediante el cual se puede expresar armonía, creatividad, felicidad, belleza, poesía, complejidad, magia, humor, provocación.
  • Como ha sucedido a lo largo de la historia en la mayoría de los campos de la evolución humana, las nuevas tecnologías son un apoyo para el progreso de la cocina.
  • La información que da un plato se disfruta a través de los sentidos; también se disfruta y racionaliza con la reflexión.
  • Los estímulos de los sentidos no sólo son gustativos: se puede jugar igualmente con el tacto (contrastes de temperaturas y texturas), el olfato, la vista (colores, formas, engaño visual, etc.), con lo que los sentidos se convierten en uno de nuestros puntos de referencia a la hora de crear.
  • Se crea en equipo.
  • La estructura clásica de los platos se rompe: en los entrantes y en los postres hay una verdadera revolución en la que tiene mucho que ver la simbiosis, en los segundos platos se rompe la jerarquía “producto-guarnición-salsa”.
  • Lo autóctono como estilo es un sentimiento de vinculación con el entorno.
  • Existen dos grandes caminos para alcanzar la armonía de productos y sabores: a través de la memoria (deconstrucción, conexión con lo autóctono, adaptación, recetas modernas anteriores), o a través de nuevas combinaciones.
  • La descontextualización, la ironía, el espectáculo, la performance, son completamente lícitas, siempre que no sean superficiales, sino que respondan o se conecten con una reflexión gastronómica.
  • El conocimiento y/o la colaboración con expertos de los diferentes campos (cultura gastronómica, historia, diseño industrial, ciencia) es primordial para nuestra evolución.
  • “Emprendimientos Creativos – una perspectiva posmoderna”

    Estas innovaciones de la sociedad posmoderna, con sus cambios en el consumo y  prácticas sociales, de la mano de los avances tecnológicos y de comunicación,  promueven profundas transformaciones del comportamiento de las industrias culturales, afectando a los procesos de producción, canales de distribución y modelos de consumo.

    En un reciente informe del BID sobre las “redes sociales distribuidas y las industrias culturales”, se plantean estos escenarios de transformación basados en la evolución de la plataforma de Internet, denominada “Web 2.0”. La misma se refiere a las comunidades de usuarios en torno a servicios orientados a la colaboración y el intercambio ágil de información y contenidos.

    A tal punto se da la transformación, que la facilidad de “circulación” de estos bienes, ahora digitales, y sus nuevas practicas de creación como la cultura del remix, la creación colectiva, etc.,  plantean un problema (y una oportunidad) en términos de “reproducción” , “co-creación” y protección de propiedad intelectual asociada. Nuevos esquemas de licenciamiento como “Creative Commons” se perfilan como soluciones a estas nuevas demandas.

    En concordancia al nuevo perfil del consumidor posmoderno, el articulo identifica lo que se llamaría  la “cultura hacker” (pasión por lo que se está desarrollando, potenciar la libertad en el proceso creativo, facilitar la comunicación horizontal mediante redes, hacer de todo trabajo un proceso creativo) se puede reformular los procesos de trabajo, ya que las redes sociales distribuidas facilitan precisamente este tipo de coordenadas. (Himanen).

    “posmodernismo es un lugar donde escuchas reggae, miras un western, almorzas en McDonalds y cenas cocina local, usar perfume francés en en Tokyo y ropa retro en Hong Kong” Lyotard.

    El  “data remix”, es un ejemplo de estos nuevos procesos colaborativos donde se   recicla el material presentado por otros. Como ejemplo, la técnica del “mashup” seria el  resultado de mezclar dos temas musicales imposibles, o un blog de noticias que reusa material de otros blogs, o la creación de un objeto cultural a partir de otros objetos ya existentes.

    Estos procesos se pueden socializar. La información circula de forma multidireccional, evolucionando según fluye. Los usuarios (consumidores) la   transmiten, recomiendan, votan y legitiman los productos/obras.

    En términos de marketing, este tipo de estrategias se denomina “marketing viral”. La tecnología de redes permite ir más allá y establecer sistemas de reconocimiento y poder, una suerte de “meritocracia”. Por ejemplo, a partir de la colección de puntos, subiendo niveles, etc.

    La voz de las minorías, el reconocimiento social, la fragmentación, el pluralismo, la inmediatez, encuentran su espacio en las redes sociales a través de experiencias personalizadas, espacios de creación colectiva y un mundo de  mucha participación.

    Desde el punto de vista de impacto económico, se abren nuevas oportunidades de vinculación y contacto entre las marcas y sus audiencias, nuevos espacios para dar a conocer servicios y productos a costos bajísimos, posibilidades de intercambio de información y  constitución de redes de afinidad y  diseños de  nuevas experiencias de consumo y comercialización de productos culturales.

    Las industrias creativas están siendo transformadas, cambios socio-culturales y tecnológicos mediante.

    Estas transformaciones tienen también implicancias en la propiedad intelectual, cuya legislación y prácticas no siempre acompañan la velocidad de cambio del proceso.

    Por Luciano Rodríguez Alcalá – Sobre algunas implicancias de la relación PI & Nuevas Tecnologías.

    No es nuevo afirmar que el paso de la sociedad industrial a la sociedad post industrial ha impactado en las industrias creativas. Desde la Propiedad Intelectual (acumulando en esta expresión no solo al derecho de autor sino también a la propiedad industrial), ese impacto puede analizarse de muchas maneras, pero parece importante destacar tres conceptos:

    • La nueva tecnología incide en la actividad proyectual posibilitando nuevos horizontes en la forma de pensar el proceso creativo y nuevas formas de enunciar las obras que lo componen: ellas son nuevas creaciones del intelecto, que requieren como reflejo nuevas respuestas desde la propiedad intelectual
    • la nueva tecnología no siempre está receptada por las legislaciones de derecho de autor y propiedad industrial de modo óptimo, y ello abarca no solo cuestiones conceptuales sino también cuestiones procedimentales de resguardo de la propiedad intelectual.  Sus ventajas en relación a facilidades en las formas de tramitación de depósitos de derechos de autor o de registros de propiedad industrial no han sido actualmente explotadas en su totalidad, y la comunicación de las obras que integran o son fruto del proceso creativo, se realiza hoy mediante nuevos medios, que no obstante haber posibilitado nuevos tipos de negocios, también han tenido implicancias en la efectiva vigencia de derechos de propiedad industrial.  Ello es así, porque en muchas legislaciones, la llave de acceso al sistema de registros de propiedad industrial requiere “novedad”, que en muchos casos conlleva implícita la no divulgación previa de la creación que se pretende registrar.

    Y es en este proceso de transformación, donde toda la cadena de valor se ajusta, se redefine.

    El informe anteriormente mencionado del BID,  destaca el mayor protagonismo de la etapa de “producción” en la cadena de valor de los bienes culturales, identificando  este punto como una oportunidad para las empresas PYMES y emprendedores de Latinoamérica.

    Algunos eslabones de la cadena de valor tradicional, pueden quedar obsoletos y /o requerir flexibilidad y cambios drásticos. Los sectores de la cultura vinculados al desarrollo de contenidos, por ejemplo, son quizás los más permeables a estos cambios. Algunos eslabones de la cadena surgen como nuevos o se fortalecen (los vinculados a la distribución digital), cambiando las reglas de juego y de poder de la cadena tradicional.

    Esta dinámica del mercado, sumada al efecto de globalización, genera tensiones, competencia y discusiones en espacios públicos-privados, en especial en lo relacionado a políticas de libre comercio y  “diversidad cultural”.

    “Aceptar la fragmentación, el pluralismo y la autenticidad de otras voces, plantea el espinoso problema de la comunicaron y de los medios para ejercer un poder a través del dominio de estos”. Harvey

    Como muchas industrias culturales tienen grandes economías de escala, tienden hacia el oligopolio y, por lo tanto, actúan según prácticas abusivas e injustas. Efectivamente, grandes corporaciones multinacionales suelen dominar muchos mercados en todo el mundo y obstaculizan la competencia de bienes y servicios culturales que son producidos internamente o por terceros países. Estas condiciones justifican la intervención del estado para compensar las distorsiones del mercado y facilitar la distribución de productos culturales alternativos, promoviendo la producción nacional y la diversidad cultural – Las Industrias Culturales en América Latina y el Caribe: Desafíos y Oportunidades – 2007 BID

    Las barreras de entrada para nuevos jugadores que enriquezcan y diversifiquen las ofertas culturales, parecen disminuir (no así la circulación). Nuevos espacios pueden ser cubiertos por nuevos jugadores  (emprendedores) cuya  visión, talento y cultura organizacional sea más a fin a estas oportunidades.

    Sin embargo, más allá de la altísima velocidad  de expansión y adopción de estas tendencias, transformar estas oportunidades en oportunidades comerciales sostenibles (para los productores, artistas y emprendedores en general) requiere mucho tiempo, recursos y sobretodo, diseñar  (y experimentar) nuevos modelos de negocios.  Las fuentes de ingresos de las redes sociales, por ejemplo, son incipientes, dinámicas y sobretodo, innovadoras.

    Según lo expuesto, las industrias creativas están siendo transformadas y las redes sociales distribuidas son escenarios de nuevas experiencias de producción, distribución y consumo de los bienes culturales, reconociendo en las mismas, comportamientos y/o valores que podríamos encuadrar como posmodernos.

    Entonces, ¿es posible pensar que la forma de abordar estas oportunidades desde la gestión empresarial, también tendría características posmodernas?

    “Emprendimientos Creativos – una perspectiva posmoderna” | Emprendimientos Creativos Locales

    A pesar del alto impacto social, cultural y en términos de mercado, de las innovaciones del consumo,  en lo que respecta a la cultura organizacional el posmodernismo no ha sido suficientemente estudiado.

    La poca bibliografía o material de estudio que vincula el posmodernismo con la gestión empresarial, no refiere especialmente a los emprendimientos (empresas nuevas) ni a las empresas del sector creativo-cultural, ni especialmente a las nuevas redes sociales, sin embargo, es interesante compartir estos conceptos y opiniones y debatir al respecto.

    Algunos autores se refieren al mismo como un movimiento de carácter crítico más que un paradigma con un cuerpo teórico consistente, de desarrollo reciente (Cooper & Burrell). Otros autores alientan las prácticas de gestión empresarial basadas en principios y conceptos del posmodernismo, como una mejora a un “anterior” estilo de gestión moderno; más flexible y que puede responder mejor a un ambiente más dinámico como el actual.

    El artículo “Postmodern Program Management” propone algunas características de gestión empresarial bajo un estilo posmoderno:

    • el éxito se basa en un juicio flexible del individuo (no atado a planeamiento y proyecciones perfectas y rígidas como podrían ser bajo una perspectiva “moderna”), con procedimientos operativos estándares “incompletos” donde el profesional decide.
    • el liderazgo posmoderno plantea principios y guías con una conducta influenciable, esperando que el individuo utilice su propio juicio.
    • se “usan” los hechos para construir modelos correctos (en un estilo “moderno” los hechos serian pruebas universales), considerándolos evidencias circunstanciales. “Todos los modelos que hacemos están equivocados, pero algunos pueden ser útiles”.
    • los límites son flexibles.

    En el articulo “Revisioning organization development: a postmodern perspective” los autores sostienen que los  estudios académicos actuales sobre el desarrollo organizacional, no están actualizados con las innovaciones en la práctica del mismo. Ellos identifican un modelo emergente con enfoque posmoderno, en respuesta a una aceptación general del paradigma posmoderno, que simplemente funciona, es decir,  mejora la efectividad organizacional mientras sostienen valores humanísticos

    Los autores resaltan algunas premisas del enfoque:

    • en un grupo hay múltiples realidades
    • en todo grupo los procesos políticos y/o de poder han hecho una narrativa o historia como la establecida o preferida.
    • la verdad ínter-subjetiva es una negociación más que un fenómeno a descubrir.

    Según los autores, se opera en un paradigma distinto, se ve a las personas como “sistemas construcción de significados”. De esta forma los modelos o prácticas no son simplemente exportables de un grupo a otro. El enfoque no promueve cambiar lo que la gente hace, sino cambiar lo que la gente cree y dice, correspondiéndoles a ellos decidir por sí mismos que hacer. Basados en estas premisas, para planear cambios en la organización, las entrevistas, conversaciones y textos simbólicos son importantes para comprometer a los equipos de trabajo con el desarrollo de la misma. Estas prácticas tienen una naturaleza colaborativa y de “empower” (dar poder de decisión).

    Una característica interesante del desarrollo de las redes sociales y de Internet en general como nuevo medio de comunicación y vinculación, tiene que ver con un nuevo esquema de “poder” que se establece. Las empresas, nuevas o establecidas, que pretendan abordar este tipo de oportunidades, deberían analizar el mismo de modo de determinar el estilo de dirección más apropiado para abordarlas.

    Según Josep Nye (Profesor de Harvad):“Internet define un nuevo tipo de poder. Los vínculos en red, quizá superficiales pero más democráticos, crean estilos de liderazgo en gobiernos y empresas”. El profesor  menciona la existencia de redes de muchas formas y tamaños. Unas crean vínculos fuertes, mientras que otras producen lazos débiles. Destacando la importancia de estas últimas por la mayor extensión y  el aporte  de  información más novedosa, innovadora y no redundante. Según Nye, la información crea poder y la tecnología democratiza los procesos políticos y sociales y, para bien y para mal, las instituciones desempeñan menos un papel mediador. Por ejemplo, en las redes sociales el contenido procedente de los usuarios va ascendiendo desde abajo en lugar de descender desde la cima de una jerarquía tradicional de la información.

    Asimismo, en las empresas, en la era de las redes, los incentivos cambian. Según el Boston Consulting Group (en relación al éxito de la red de Linux) el poder blando de la admiración y del aplauso es un estimulante mucho más eficaz para conseguir mejores comportamientos.

    Si algo se percibe como clave en este estilo de gestión “posmoderno”, es la flexibilidad, adaptación, colaboración y el rol del líder como motor de cambio.

    ¿Responderán mejor a estos desafíos los emprendedores? ¿Se podrá pensar en una cultura emprendedora con características posmodernas?

    A continuación analizaremos tres casos de emprendimientos argentinos vinculados a las industrias creativas, cuyas propuestas innovadoras desafían los escenarios expuestos.

    Emprendimientos Creativos locales:

    | Revista Barcelona | Red Panal | Editorial Teseo

    “Emprendimientos creativos – una perspectiva posmoderna”

    Nos planteábamos al inicio del trabajo, la relación entre industrias creativas, posmodernismo y emprendedorismo.

    La sociedad posmoderna (¿del consumo?) nos llevo a reflexionar sobre la mirada del “mercado”  (valor económico) y su entrecruzamiento (¿dominación?) con los valores simbólicos generados. Las redes sociales (“la novedad” de Internet) nos presentan escenarios soñados por los filósofos posmodernos. Y finalmente se abre un planteo sobre la “gestión posmoderna”, en una discusión que recién se inicia y que no cuenta con todos los jugadores que debería para tratarla.

    Si lo llevamos al  sector que nos interesa (creativo-cultural), no dudo que los emprendedores son quienes mejor se perfilan para abordar estas oportunidades y lo hacen desde una perspectiva posmoderna.

    Quizás por su cercanía y empatía con los consumidores (basados en su propio talento creativo), quizás porque transmiten y lideran una cultura empresarial con las mismas características que su fundador, pero sobretodo porque solo la pasión que sienten por su proyecto los lleva a invertir tiempo y esfuerzo, aun cuando no se percibe claramente el negocio que lo sostendrá. Esta convicción  y propensión al riesgo, este “disfrute” diario por su emprendimiento, logran capitalizar las oportunidades emergentes que quizás otros, simplemente, prefieren abordar solo cuando se perciban maduras.

    Por estas razones, quizás sean estos emprendedores quienes mejor logren encontrar un equilibrio entre los valores simbólicos (culturales) que se generan y sus valores económicos.

    La mejor síntesis seria decir: “Extrañamiento y pertenencia”, compartamos estos pensamientos:

    “La afirmación de cualquier identidad ligada a lugar debe apoyarse, de algún modo, en el poder motivacional de la tradición. Pero es difícil conservar un sentido de continuidad histórica frente a todo el flujo y la transitoriedad de la acumulación flexible. La ironía consiste en que hoy la tradición a menudo de conserva cuando entra en la mercantilización y la comercialización.” Harvey.

    En este caos relativo residen las esperanzas de emancipación. Sostiene que se abre camino un ideal de emancipación basados en la oscilación, la pluralidad y la erosión del propio “principio de de realidad”.

    Cae la idea de una racionalidad central de la historia y emergen “Multiplicidad de racionalidades locales”…. La liberación de las diversidades es un acto  por el que estas toman la palabra, hacen acto de presencia.

    “Vivir en este mundo múltiple significa experimentar la libertad como oscilación continua entre pertenencia y el extrañamiento”.

    …nos fatiga concebir esa oscilación como libertad: la nostalgia de los horizontes cerrados, intimidantes y sosegantes a la vez, sigue aun afincada en nosotros, como individuos y como sociedad. Filósofos nihilistas como Nietzsche y Heidegger (pero también pragmáticos como Dewey o Wittgenstein), al mostrarnos que el ser no coincide necesariamente con lo que es estable, fijo y primamente, sino que tienen que ver mas bien con el evento, el consenso, el dialogo y la interpretación, se esfuerzan por hacernos capaces de recibir esta experiencia de oscilación del mundo posmoderno como chance de un nuevo modo de ser (quizás, al fin) humano.

    Vattimo

    ¡Muchas GRACIAS! Eugenia Campos

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    Una respuesta

    1. […] un extracto de la tesis sobre emprendimientos culturales realizada por Eugenia Campos (directora de ÑuCapita, agencia de desarrollor emprendedor) para […]

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